NUESTROS VALORES

La Dignidad Humana. Creemos en la dignidad e integralidad de toda persona, creada a imagen de Dios y habitada por Él. En coherencia con esta convicción, promovemos simultáneamente la dimensión material, humana y espiritual de los destinatarios, compartiendo la riqueza del carisma en todos los campos de nuestra misión apostólica, para responder a la sed de humanidad, sentido y trascendencia que tienen los hombres y mujeres de hoy.

La Comunión. Se fundamenta en la Trinidad y en las relaciones de Paternidad y Filiación de Dios con todos los seres humanos, generando la gran familia de sus hijos. La acogemos y la promovemos como el legado evangélico de Jesús y el legado carismático de las Carmelitas Misioneras.

La Fraternidad Universal. Todos somos hermanos, hijos de un mismo Padre, Dios. Este amor fraterno no tiene límites ni fronteras, no admite distinciones ni exclusiones, es universal, con todos, entre todos y para todos.

La Justicia. El reconocimiento, respeto y promoción del derecho de toda persona a vivir y relacionarse según su dignidad humana como hijo de Dios, en verdad y libertad, buscando el bien personal y favoreciendo el bien común.

La Justicia. El reconocimiento, respeto y promoción del derecho de toda persona a vivir y relacionarse según su dignidad humana como hijo de Dios, en verdad y libertad, buscando el bien personal y favoreciendo el bien común.

La Solidaridad. Se fundamenta en la fraternidad universal, la justicia y el ejemplo de Jesús; su estiló de vida y sus actuaciones expresan el amor y la preferencia de Dios por sus hijos más necesitados.

La Paz. Signo anticipado de la presencia del Reino de Dios en nuestro mundo. Es fruto de la justicia, el amor fraterno universal y la comunión. Nos sentimos corresponsables y solidarias ante el urgente desafío de construcción de paz en nuestro país.